El Proyecto Norte-Sur para los Derechos Humanos Centrados en los Pueblos se solidariza con la comunidad en el primer aniversario del asesinato de los “Niños de las Malvinas”
Declaración de Ajamu Baraka
Director del Proyecto Norte-Sur para los Derechos Humanos Centrados en los Pueblos
8 de diciembre de 2025
El Proyecto Norte-Sur para los Derechos Humanos Centrados en los Pueblos, de la Alianza Negra por la Paz, se solidariza con las familias, los representantes legales, la Mesa de Solidaridad por los 4 niños de las Malvinas, las organizaciones y lideres sociales, la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos que trabajan para que se rindan cuentas por el horrible asesinato de cuatro niños muy queridos conocidos en todo el mundo como los “Niños de las Malvinas”: Josué Didier, Ismael Eduardo Arroyo Bustos, Steven Gerald Medina Lajones y Nehemias Saúl Arboleda Portocarrero.
También condenamos todas las acciones por parte de actores estatales y no estatales para intimidar a los familiares, simpatizantes y organizaciones de derechos humanos que trabajan en nombre de los “Niños de las Malvinas.”
Apoyamos la decisión del Comité de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas de ampliar la protección a las familias y los representantes legales de los “Niños de las Malvinas.” En esa declaración, la ONU reafirmó la responsabilidad del Estado de proporcionar apoyo en materia de seguridad durante el proceso judicial.
Con nuestra presencia, reafirmamos nuestro compromiso de honrar la vida de estos niños y de seguir trabajando a nivel internacional para garantizar que se rindan cuentas. Las implicaciones de este caso repercuten mucho más allá de Ecuador. Las circunstancias que llevaron al asesinato de estos niños son emblemáticas de la precaria existencia y la persistente devaluación de la vida de los afrodescendientes en toda esta región.
El hecho de que exista una mentalidad entre algunas personas de que pueden torturar y asesinar a estos niños con impunidad es un ejemplo dramático de la vulnerabilidad que experimentan tantas personas de ascendencia africana en este país y en toda la región, ya que la impunidad por el asesinato de personas negras es la norma.
Sin embargo, esos días están llegando a su fin. Los afrodescendientes comprenden que tienen derechos humanos, incluido el más preciado de todos: el derecho a la vida, y exigen que se reconozcan esos derechos y están desarrollando, a través de la organización, su capacidad para defender sus derechos fundamentales.
La Alianza Negra por la Paz reafirma con nuestra presencia, y ante los ojos del mundo, que no permitiremos que el mundo olvide a estos niños. Sus vidas tenían valor, sus familias merecían poder creer que sus hijos estarían protegidos por los agentes del Estado, que se reconocerían su dignidad inherente y sus derechos humanos.
Sin embargo, no fue así. En lugar de seguridad, los afroecuatorianos sienten a menudo que sus derechos están constantemente amenazados porque no se reconoce su humanidad inherente.
Está claro que, dentro de la concepción tradicional del marco de los derechos humanos, el Estado tiene la responsabilidad de reconocer, proteger y cumplir los derechos humanos fundamentales de las personas y los colectivos que residen en él. Este es un principio importante.
Sin embargo, ese principio y esa responsabilidad coexisten con el principio de que los propios pueblos tienen derecho a definir y defender sus derechos. Esa es la esencia del marco de los derechos humanos centrados en los pueblos. Afirma que la fuente última de la legitimidad de los derechos humanos emana del pueblo y que este tiene el derecho fundamental a proteger sus derechos.
Las comunidades de Guayaquil y de todo Ecuador se han pronunciado. A través de este caso, están reivindicando sus derechos y su identidad como pueblo. En ese esfuerzo, individuos, pueblos y Estados de todo el mundo se solidarizan al hacer oír su voz y afirmar su presencia.
¡Justicia para los niños de las Malvinas!
¡Hagamos realidad los derechos humanos!
Gracias.