Kenyan government offers Red carpet for colonizers and a bloody nose for Anti-Imperialists

The Kenyan state has demonstrated a consistent and brutal willingness to deploy state terror against organized political dissent, targeting revolutionary leaders, working-class organizers, and anti-colonial voices with impunity. Past cases have laid bare the state’s methods: the violent abduction, torture, and illegal detention of Comrade Booker Ngesa Omole, Secretary General of the Communist Party Marxist Kenya, followed by the grotesque inversion of reality in which the victim of state torture was framed with fabricated assault charges. Today, as French President Emmanuel Macron co-hosts the France Africa  Summit, rebranded as "Africa Forward 2026" in Nairobi with President William Ruto—announcing €23 billion in “investments” while seeking a permanent French military presence—the Ruto regime has exposed its true character as a neocolonial and comprador administration acting in defence of imperialist interests against the democratic rights of the people. 

The regime has chosen to criminalise anti-imperialist solidarity while rolling out the red carpet for foreign exploiters and agents of monopoly capital. Among those arrested in the ongoing crackdown are distinguished anti-imperialist and revolutionary activists, intellectuals, and organisers from across the globe. Their only crime is standing with the oppressed. Their only crime is rejecting imperialist domination. Their only crime is declaring that Africa is not for sale.

The arrest of international delegates, who were in Kenya for the Pan-African Summit Against Imperialism, a parallel counter summit,  further demonstrates the growing panic and hypocrisy within imperialist and comprador circles who on one hand claim a “Pan-African Mandate” to send  its police forces as the Black faces of white supremacy in the U.S.-led occupation of Haiti and in another, physically attack international Pan-African delegates on its own soil. The source of this contradiction? They fear the unity of revolutionary and progressive forces across continents, international solidarity against imperialism, they fear a politically conscious people. But repression has never defeated the people’s struggle. Colonial detention camps did not defeat the liberation movement. Moi’s anti-communist repression did not defeat the struggle for democratic rights. Fascist laws and police terror will not silence the masses today.

The independence of Africa is meaningless unless it is linked with the total liberation of the continent from imperialism and neocolonialism. The Communist Party Marxist Kenya and the Black Alliance for Peace therefore demand:

1) The immediate and unconditional release of all arrested comrades

2) An end to police harassment, abductions, and repression against activists, organisers, and progressive movements

3) The immediate halt to all imperialist military, political, and economic agreements being imposed upon Kenya and Africa

4) Respect for the democratic rights of all participants attending anti-imperialist and Pan-African gatherings.

In line with the Black Alliance for Peace's "U.S. and NATO Out of Africa" campaign, we further demand the closure of all foreign military bases on the continent, an end to AFRICOM and its proxy operations, and the full withdrawal of U.S., French, and NATO forces from African soil—from Kenya to Haiti, no more occupations under any banner. The struggle against imperialism is international, and no amount of repression shall defeat the organised masses of the people.


El gobierno keniano ofrece alfombra roja a los colonizadores y una dura reprimenda a los antiimperialistas.

El Estado keniano ha demostrado una voluntad constante y brutal de emplear el terror de Estado contra la disidencia política organizada, atacando con impunidad a líderes revolucionarios, organizadores de la clase trabajadora y voces anticoloniales. Casos anteriores han puesto al descubierto los métodos del Estado: el secuestro violento, la tortura y la detención ilegal del camarada Booker Ngesa Omole, secretario general del Partido Comunista Marxista de Kenia, seguidos de la grotesca inversión de la realidad en la que la víctima de la tortura estatal fue acusada falsamente de agresión. Hoy, mientras el presidente francés Emmanuel Macron copreside la Cumbre Francia-África, rebautizada como "África Adelante 2026", en Nairobi con el presidente William Ruto —anunciando 23.000 millones de euros en "inversiones" y buscando una presencia militar francesa permanente—, el régimen de Ruto ha revelado su verdadera naturaleza como una administración neocolonial y compradora que actúa en defensa de los intereses imperialistas contra los derechos democráticos del pueblo.

El régimen ha optado por criminalizar la solidaridad antiimperialista mientras extiende la alfombra roja a los explotadores extranjeros y agentes del capital monopolista. Entre los arrestados en la represión actual se encuentran destacados activistas, intelectuales y organizadores antiimperialistas y revolucionarios de todo el mundo. Su único delito es solidarizarse con los oprimidos. Su único delito es rechazar la dominación imperialista. Su único delito es declarar que África no está en venta.

La detención de delegados internacionales, que se encontraban en Kenia para la Cumbre Panafricana contra el Imperialismo, una cumbre paralela, evidencia aún más el creciente pánico y la hipocresía dentro de los círculos imperialistas y compradores que, por un lado, reclaman un “mandato panafricano” para enviar a sus fuerzas policiales como la cara negra de la supremacía blanca en la ocupación de Haití liderada por Estados Unidos y, por otro, atacan físicamente a delegados panafricanos internacionales en su propio territorio. ¿Cuál es la raíz de esta contradicción? Temen la unidad de las fuerzas revolucionarias y progresistas de todos los continentes, la solidaridad internacional contra el imperialismo, temen a un pueblo políticamente consciente. Pero la represión jamás ha vencido la lucha popular. Los campos de detención coloniales no vencieron al movimiento de liberación. La represión anticomunista de Moi no venció la lucha por los derechos democráticos. Las leyes fascistas y el terror policial no silenciarán a las masas hoy.

La independencia de África carece de sentido a menos que esté vinculada a la liberación total del continente del imperialismo y el neocolonialismo. Por lo tanto, el Partido Comunista Marxista de Kenia y la Alianza Negra por la Paz exigen:

1) La liberación inmediata e incondicional de todos los compañeros detenidos.

2) Poner fin al acoso policial, los secuestros y la represión contra activistas, organizadores y movimientos progresistas.

3) El cese inmediato de todos los acuerdos militares, políticos y económicos imperialistas que se imponen a Kenia y África.

4) Respeto por los derechos democráticos de todos los participantes que asistan a encuentros antiimperialistas y panafricanistas.

En consonancia con la campaña de la Alianza Negra por la Paz “«Fuera EE. UU. y la OTAN de África”, exigimos además el cierre de todas las bases militares extranjeras en el continente, el fin de AFRICOM y sus operaciones interpuestas, y la retirada total de las fuerzas estadounidenses, francesas y de la OTAN de territorio africano, desde Kenia hasta Haití; no más ocupaciones bajo ninguna bandera. La lucha contra el imperialismo es internacional, y ninguna represión logrará doblegar a las masas organizadas del pueblo.